Clarel Neme


Su obra es una de las más imaginativas y originales del espectro de los artistas de su generación, lo cual no impide que su figura haya caído en un inmerecido olvido.

Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y luego ganó una beca que le permitió continuar su formación en Europa. De regreso al Uruguay, comenzó muy pronto a realizar exposiciones individuales y a participar en diversos salones nacionales y municipales.

Su lenguaje pictórico no está exento de un toque grotesco, satírico y de crítica social. Pero hay también más que eso: se nota una iconografía propia del artista, diferenciable y única. O sea, hay una creación dentro de la creación, lo cual es una circunstancia muy afortunada. Pocos son los artistas con elementos propios que hacen identificable su obra casi con sólo mirarla.

Los escasos biógrafos de Neme han apuntado su carácter propio de la gente de perfil bajo. Pero al mismo tiempo destacan su alta valoración de la amistad y la actividad que desarrollaba en su casona de Colón.
Personalmente, en mis recuerdos de niño encuentro alguna tarde donde lo vi caminando por la calle Duvimioso Terra, en la cual se domicilió en algún momento. Distraído, casi absorto en sus pensamientos, pintaba ser esa clase de persona que no gusta de darse importancia.

De todas maneras, pese a la riqueza de su obra, se trata de un artista que puebla también la desmemoria nacional. Lo cual no impide que muchos de sus cuadros hayan partido hacia el exterior a integrar colecciones privadas, en destinos donde quizás se le valore con justicia.

1926 – 2004


Reina Mala
40 x 36 cm
Oleo sobre Tela
El Aquelarre
97 x 130 cm
Oleo sobre Tela
Triple
116 x 97 cm
Oleo sobre Tela
Carruaje en el Campo
97 x 130 cm
Oleo sobre Tela
Angelitos con Paraguas
73 x 92 cm
Oleo sobre Tela